Descalza
Descalza, sintiendo la tierra, la nada, la raíz; brotando de nuevo como flor en el desierto al que el Sol nunca deja de dar nueva vida.
Fiada, buscando la Verdad para
quedarme a vivir en ella, huyendo del mundo y sus trampas, cambiando lo que
toca por tocarte, por conocerte más, por la alianza eterna que sellaste.
Vacía, de todo lo que creía
que era, de las creencias arraigadas y las prisiones, de lo que veía como una
señal; de todo lo que es contrario a ti y a lo que me pides.
Flexible, como caña a la orilla
del río, movida por la brisa suave en la que llegas y tu Espíritu se hospeda;
consciente y constante, con el corazón abierto y las antenas también.
Orante, y en vela, cuidando
los detalles y multiplicando los talentos, dando gratis lo que gratis recibo y
con la voz dispuesta a contar contigo y sobre ti, a pedir ayuda siempre que lo
necesite.
Asombrada, con cada nuevo
acontecimiento, ante cada nueva oportunidad; acogiendo todo lo que llega y
soltando todo lo que debe irse sabiendo que tú todo lo controlas, lo guardas y
lo ordenas.
Valiente, aunque tenga miedos,
capaz de cargar con mis cruces cada día y seguirte, de ayudar a los otros con
las suyas con ternura y olvido, sin llevar cuentas del mal.
Misericordiosa, pronta al
perdón y a la escucha, con las manos siempre abiertas y vacías, con los pies
siempre en marcha para ir cuando me llamas donde no sé que puedo ir.
Sencilla, sin adornos ni
apariencias, sin otro pensamiento ni opinión que los inspirados por ti, sin
aprobaciones, ni afectos, ni hipocresías. Que cuando te pronuncie mi boca,
rebose de alegría mi corazón.
Decidida, sin distracciones ni
ruidos, sin impaciencias ni planes alternativos por mi parte, sin excusas ni
perezas, con la sabiduría que procede de ti, abre mi entendimiento y disipa mis
tinieblas.
Niña, que sueña y ríe, que no
ve obstáculos ni muerte, que se deja llevar y ve todo con ojos transparentes y
el alma libre.
Auténtica, como tú, como el
amor del principio, como antes cuando no me importaba hablar de antes ni me
parecía todo igual.
Libre, para volar o quedarme,
para viajar o enfermarme, para dormir o despertar al fin de este letargo.
Honrada, y privilegiada,
porque me llamaste por mi nombre y me eliges cada día, porque viniste en
persona para quedarte conmigo y haces arder mi corazón. Porque llevas mi vida
en tus manos y me salvas siempre de la red del cazador, porque se cumple en mí
cada letra de Tu Palabra de vida y me vas formando un Camino asombroso del que
no quiero perderme nada. Porque siempre me entiendes y me perdonas, porque me
enseñas nuevas formas de amar y habites donde habites siempre vienes para estar
cerca. Muy cerca.
Porque te llevo como sello en
mi corazón y Tu Nombre será siempre mi esperanza. Porque me lleno de porqués
contigo y me pongo loca queriendo poner final a lo infinito.