Florecer

Yo soy la tierra y el santuario, el barro y la madera, la vasija y la flor. Soy el leproso y el esclavo, el enfermo y el endeudado, la samaritana muerta de sed y el paralítico que desciende por el tejado.

Soy el que tiene unos pocos panes y peces, el que besa tu mejilla para entregarte y el que grita que te crucifiquen como si no hubiera un mañana. Soy la oveja que se pierde siempre y uno de los jornaleros que encontraste en la plaza.

También soy el que no vuelve a darte las gracias, el que se calla por vergüenza y el que apunta con el dedo. Soy el que tira la piedra y esconde la mano, el que reza gritando y cualquiera de los fariseos.

Soy la arena del desierto que pasaste y el que quiso hacerte caer, el que no pudo aguantar una hora rezando contigo. Soy el que te negó tres veces, el que tergiversó cada acto de amor y todos los que mintieron para ver tu Reino destruido.

Soy lo peor de cada uno, tinieblas y miseria, fracasos e incoherencia. Lo que no soporto de los otros, lo que critico, lo que me llena de tristeza.

Pero me miras Tú y soy la luz y la sal, la escogida y amada, la esposa desposada, la alianza eterna de amor. Soy la amiga y la hermana, la madre y el testigo de que hay un hogar para todos en Tu Corazón.

Soy la posibilidad de amar, la multiplicación de los panes y los peces y un manantial de vida que rebosa de Ti. Soy el libro donde leer tu ternura, un camino misterioso lleno de Cielo y de tempestades calmadas.

Soy la lámpara encendida, el que sana las heridas del golpeado en el camino, el que te invita a hospedarte en su casa y te prepara una mesa para que entres y descanses. Soy al que llamas por su nombre cuando está subido al árbol y al que escuchas llorar debajo de él.

Soy el que grita pidiendo compasión aunque tiene tantas voces queriendo evitar que sea escuchado y el que en silencio ruega al Padre el perdón por sus pecados, el que se sabe pequeño y como un pequeño se acerca a tus brazos. Soy la que lava tus pies y los enjuga con lágrimas, la que guarda en el corazón lo que no entiende y el que va donde le pides sin preguntar.

Tú me miras y sólo quiero que en mi tierra se haga Tu Voluntad, ser templo sagrado donde habitas, dejar que Tu Amor me dé forma, dejarme colmar por ti para ser transportadora de tu gracia y florecer. Donde sea que tú me pongas, florecer.