Venid a mí los que estáis cansados
La vida pesa, pesa el pecado, pesa la espera y pesa intentarlo. Pesan los miedos y echarte de menos, pesa el recuerdo y el presente sin frenos. Pesa el sueño y el desvelo, el infierno y el desgarro; el alma llena de cosas, la inquietud y las horas que pasan de largo.
Pesa
el mundo y sus afanes, las mentiras y la hipocresía. Pesan los sueños a medias,
el abrazo que termina y el que no podemos darnos. Pesa la tristeza y el llanto,
los nudos en el pecho, los nervios en el estómago. Pesa la ausencia y la nostalgia,
el "siempre se ha hecho así" que no deja de bloquearnos.
Pesan
las obligaciones y el tiempo libre, la agenda vacía y la memoria llena, el
gentío y el ruido, lo nuevo, lo viejo y la monotonía. Pesan los golpes y las
despedidas. Pesan los juicios y el propio desamor, la desesperanza y la
tibieza, los misterios y la indecisión.
Pesa
el desorden y no saber cómo ordenar, la tontuna y la apariencia, los deseos de
algo más, las promesas que no llegan, el propósito de cambiar. Pesa el cuento
de nunca acabar y las historias de mi cabeza, los mensajes que se repiten y las
respuestas que no llegan.
Pesa
querer y no saber, saber y no poder, poder y temer. Pesa querer medir lo
inabarcable y querer controlarlo todo como si supiese algo de Algo tan grande.
Pesa lo que no dijimos, las heridas aún abiertas, lo que debemos creer. Pesa el
invierno que no llega y el calor agobiante que anuncia las consecuencias de
nuestro mal hacer.
Pesa
el final que se avecina y cada "érase una vez", las miserias y las
ruinas, la posibilidad de dejarse llevar, lo que nos lleva de nuevo a caer.
Pesa lo impensable y lo que pensamos hasta la saciedad, lo que no tengo fuerzas
para escribir y lo que escribo y me suena igual.
Pero
tu voz y Tu Palabra, como suave brisa y como la calma, tras la tempestad, suena
y resuena lejana abriéndose paso entre tanto pesar: "Venid a mí todos los
que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y
aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro
descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera."
Venid
a mí y os haré volar.