Tus planes

Porque tus planes no son como los míos, no debo retrasar la lucha de volver a ser una niña, de mirar lo nuevo con asombro y no desde el miedo, de no ver finitud en todo sino un horizonte lleno de infinitas posibilidades.

Porque tus pensamientos no son como los míos, no debo adormilar la esperanza y he de jugar cada instante como si no hubiera mañana porque, a veces, aunque tengas el billete comprado, el covid te impide ver la cova y no llegas a subirte al tren.

Porque mientras me preocupo por qué dejar y qué llevarme, tú me dices que no ande agobiada pensando, que tú ya sabes qué necesito, que te busque a ti y si me distraigo, que sea en tus cosas, en contemplarte, porque lo demás se me dará y se me da por añadidura.

Y llegan los detalles y los amigos, los dulces imprevistos y un cuadro en blanco y negro para darle color. Llegan las fotos y los mensajes, el abrazo de un fiat que se renueva y una profunda oración junto al mar en la risa del amigo que siempre es casa.

Llegas tú a enseñarme en la escuela del entusiasmo, del compromiso y de la ilusión, en un desierto lleno de oasis, en el amor que es más fuerte que la muerte.

Llegas y me salvas. Y me levantas. Y me miras y puedo ver cómo era y cómo soy. Gracias a ti. Siempre.
Gracias, amor de mi vida.
Gracias, Señor de la Luz en la Noche.
Gracias, mi paz y mi espiga.
Gracias por tu Espíritu al que nada impide que se pose sobre mí.
Gracias por sufrir conmigo, por cargar con la parte más pesada.
Gracias porque soy compañía acompañada.
 
Gracias porque tus planes y tus pensamientos no son como los míos, porque son mejores y son para mí.