Vacío
Desde que hice palabras lo que me alborotaba el alma, tengo un gran vacío. Y sé
que no es mío, aunque te prometo que he pensado mucho que sí, que las formas
eran mías, que la ansiedad y las prisas eran mías, que la falta de templanza y
los impulsos eran míos. Pero no tendría vacío, estaría contenta por hacer lo
que quiero, por lograr lo que me he propuesto, por pensar que lo que quiero se
hace realidad. Pero no, no es mío, nada de lo que te hago llegar es mío porque
el Amor mueve el amor y es amor lo que te escribo. Es amor que grita desde
dentro y no quería Ser.
Es un amor que no comprendo, un amor que te conoce y te llama, que insiste aunque en mi mente falten datos y razones. Un amor que desea amarte mejor.
Es el Amor diciéndome que da igual lo que yo elija o quiera porque Él quiere más, sabe más y puede siempre más; que no puedo controlarlo ni decidir por él ni mover mis pies si Él no los impulsa. Que no piense y obre más, que no dude tanto y camine más, que no siga habitando en el pasado y salga de aquí; que vacíe mi universo de todo lo que fue porque hay mucho que está siendo ahora y necesita entrar; yo necesito que entre para tener la Vida Nueva que Él ha venido a regalarme. Que coja todo lo que me hace sonreír, vivirLo y sentirLo, Lo lleve conmigo y dé cuerda a la esperanza, a la ilusión, al asombro, al amor del principio que es más fuerte que la muerte, que es más valiente que el miedo y no se cansa de cansarse. Que mira siempre el corazón.
Está el Amor a la puerta, llamando y llamando, llegando a través de tu fuego, recordándome que no planee ni proyecte, que no intente elegir yo el camino, porque es y será siempre Él el que me elige y quien me mueve de un lado a otro más allá de todo. Llega con una invitación genuina, diferente, sencilla; haciendo de mis sueños sus sueños. O quizás al revés.
Y no sé cómo puede verme en medio de tanta inmensidad, cómo puede escucharme en medio de tanto ruido, cómo sabe acoger mis delirios, mis inquietudes y mis tropiezos, una y otra vez, con la misma ternura. Cómo el Amor sigue teniendo presente las inspiraciones con las que selló mi vida y que se han ido adormeciendo entre cicatrices, tinieblas y dolores. Cómo me muestra que hay alguien que sueña con los mismos lugares y espacios que yo, que hay quien ama Su intimidad y forma parte de mi tiempo desde hace mucho tiempo; que hay un amigo en alguna parte, compañero de aventuras, con quien comparto nada y con quien Soy en el Todo.
Qué gran error creer que estoy moviendo el amor a mi antojo y no al revés. Dejar que la culpa consuma la esperanza por pensar que doy pasos con los que Él no está de acuerdo. Pero, ¿cómo?, si yo sola puedo nada, si he derribado muros, liberado el alma y abierto el corazón; si he desatado tantos nudos, he acortado distancias y he sentido en el pecho la inmensidad del Misterio, ha sido porque el Amor está conmigo, porque el Amor me impulsa, porque es el Amor el que mueve mi amor. Porque todos sois camino para llegar a Él.