Sois templo de Dios
Asómate a mi vida,
adéntrate en ella; verás que mis razones no siempre son las que te inspira tu estado.
Mira dentro de mí porqué hay palabras que
se ahogan y no salen, porqué hay acciones que no alcanzas a entender y en qué
motivos se me activan las decisiones.
No continúes suponiéndome tan simple ni compliques demasiado la realidad en que estamos envueltos, mejor asómate a mi vida y forma parte de mis cosas, conoce lo que amo y mira tu interior. No quieras hacerme a tu imagen y semejanza, ya hay Uno al que me asemejo y del que estoy muy lejos de ser reflejo. Tú asómate a mi vida si de verdad te importa lo que la va escribiendo, asómate sin juicios, con libertad y respeto.
Asómate a mi vida pero no de cualquier manera, hazlo con todos tus sentidos, con el corazón dispuesto y las manos atentas porque puedo caerme o darte algo de mí y necesito que puedas recibirlo, como tú necesites o sepas acogerlo; porque puedo saberte cerca y pedirte ayuda para aprender a ser.
Adéntrate en mi vida para llenar mi tiempo de tu risa, para mirar tus ojos y regresar a la esperanza de que habiendo alguien como tú en el mundo, mi mundo y yo podemos ser mejores. Para ir dibujando un camino inquebrantable, experimentar sueños y descifrar señales. Adéntrate en mi vida para quedarte, porque te quiero así, porque siendo como soy, me eliges; porque, quién sabe, tal vez puedo ayudarte también yo, escucharte los silencios y reparar las ilusiones rotas sin tener ni idea.
Asómate a mi vida,
adéntrate en ella y elige si quieres gastarte la vida entendiendo o amando. Y
si decides entrar, recuerda que el terreno que pisas es sagrado, que Alguien lo
habita y Sus Manos lo mueven, que hay una Voluntad más grande que todo lo que
me puedas ofrecer. Entra sin prejuicios ni ideales, sin intenciones ni
exigencias. Entra y quédate a mi lado, no te cedo mi lugar pero te hago sitio para
que, también en mi vida, tengas el tuyo.