Tu Nombre será siempre mi esperanza
Tú eres Señor que sana, que ama y
perdona, que se adentra y sostiene. Eres el Pan de Vida, la Fuente de Agua
Viva, el Soplo del Espíritu Santo. También la Roca, el baluarte, el faro y la
inmensidad del mar. Y tu Nombre será siempre mi esperanza.
Tú eres este sueño que me alborota
dentro, el Camino por el que llegar, la Verdad que me despierta inquietud ante
la injusticia. Eres la Luz y la sombra cuando el calor aprieta, el compañero de
mis pasos, la certeza más segura, el Misterio más dulce y palpable. Y adoro que
me eligieses, que me llamases y me ames; que renueves cada día tu promesa y
vivirla andando de tu mano.
Eres lo que me atrae de cada cosa, las
miradas donde me quedaría a vivir, el abrazo que abriga como un hogar, los
deseos más puros que inspira el amor y las palabras que expresan lo que me
parece indescriptible. Eres el lucero que vislumbro cuando se aparta la nube y
la nube que llueve en mis tiempos de sequía. Y es un honor ser casa para ti,
que quieras todas mis miserias y no descanses para que no me pierda un detalle
de todo lo que tu Amor crea y me entrega en tantas formas y colores.
Tú eres el silencio donde se esconde
lo que pone el alma en movimiento, la espera en la que desespero, la calma que
me insiste en que todo tiene su tiempo cuando voy con prisas aunque no sepa a
dónde. Eres el impulso en el que estallo y suelto todo, la realidad que no
concibo, todos los recuerdos que están presentes. Y quiero nada fuera de ti,
lejos de ti, que no tenga que ver contigo.
Tú eres cada lugar que conozco y todos
los que voy a conocer, el sendero que anduve y al que llegué sin saber cómo,
las personas con las que quiero permanecer y Quien ha alejado a las que no
hacen bien a mi corazón ni a mi crecimiento. Eres el Amigo, el tesoro
escondido, la estrella más brillante, la alianza eterna y las manos que moldean
mi barro. Y qué ternura hay en mi dolor cuando, por un instante, te veo en él.
Tú eres la alegría de raíz, la paz más
sutil, la brisa que alivia mi angustia, el caudal que mana hacia mi interior y
no tiene miedo de encontrarse con lo peor. Eres la confianza plena, el fiat de
mi vida, la fe a la puerta de mis ganas esperando ser acogida, el mapa donde
siempre hay otra salida. Y apareces siempre en medio del ruido devorando con tu
fuego todo lo que insiste en hacerme daño.
Tú eres el valor que no se agota, la
bondad que no se justifica, la Sabiduría haciéndose grande en lo más sencillo,
el arco iris que une dos mundos que sin ti no pueden ser. Eres el aliento en
las cuestas que tanto cuestan, la inspiración de la que brotan las mejores
obras, el ejemplo más vivo de ser humano, el espejo más claro de cómo ser y
estar. Y me salvas una y otra vez dando sentido a mi libertad a través de la
tuya.
Tú eres el Corazón Sagrado, el punto
exacto donde nos hacemos uno, donde termina la búsqueda y empieza la aventura.
Eres el refugio de lo más íntimo, la llave de la Puerta por la que entrar, el
cronómetro en cero para empezar de nuevo, el atardecer que envuelve mis
sentidos, el agua y las gaviotas, las ansias de llegar, esta lucha, el momento
perfecto. Y cuánto necesito de ti para escuchar dentro la Única Voz que
conozco, el Único Consejo que quiero, hacia dónde van Tus Planes y Sueños para
mí.
Y seguirlos. Y vivirte.