Yo estoy con vosotros, cada día, hasta el fin del mundo
Unos ojos y un rostro conocidos; una voz que al decir mi nombre da
sentido a todo. Un silencio que va unido a un sentimiento hilado a un nombre
que no deja de aparecer.
Y tú... tanto que hacía que no me paraba a mirarte...
Y tú... tanto que hacía que no me paraba a mirarte...
Una prueba y un cambio de aires que soplan tus labios; una ilusión hecha de señales que hoy parecen vacías pero han sanado lo que quedaba. Un corazón abierto que hace palabras lo que no puede hacer abrazo.
Y tú... tanto que hacía que no podía sentirte...
Un amigo y un guía que ha hecho la estancia hogar y ha descubierto cada rincón donde habita con un regalo invaluable y sorprendente para mí: tiempo compartido. Un atardecer de flores y misterios, de tocar la Palabra y hacerla latir en las obras venideras.
Y tú... tanto que hacía que no lograba escucharte...
Un alma que acompaña y crece; unos santos que nos custodian y la historia en la memoria de quien es del Amor. Un montón de sensaciones y sentimientos entrelazados.
Y tú... tanto que hacía que no esperaba contemplarte...
Y ahí estabas, ahí estás... en el amigo y en la tarde, en la casa y en las calles, en la prueba y en el descanso; justo en lo que necesito cuando más lo necesito.
GRACIAS.