Sin Mí no podéis hacer nada

Un trozo de tierra rodeado de amor por todas partes; una hoja caduca que cae del árbol sin hacer ruido y vuelve a nacer cada vez que la nombra su Creador.

Un perfume que inunda este espacio y emana recuerdos de otro tiempo en la misma historia; una pluma que se queda sin tinta y se recarga sólo cuando la sujeta su Creador.

Un recuerdo borroso que late fuerte y es memoria agradecida; una colección de momentos llenos de Vida cuando se hace presente su Creador.

Un perdón a medias que lo intenta mucho y no lo logra siempre; un corazón nuevo que hace nuevas todas las cosas cuando se deja hacer por su Creador.

Un pellizco en el estómago que de tanta espera desespera esperando; un tiempo lleno de ternura cuando dan cuerda las manecillas del reloj de su Creador.

Un amigo que trae la paz, la alegría y la esperanza; una niña que al fin despierta y baila, que ríe y sueña, cuando se sabe sostenida en los brazos de su Creador.

Un Evangelio vivo y una acción de gracias; una canción que sólo tiene voz y música cuando entona la melodía el Corazón de su Creador.

Un argumento incompleto completado en las obras; un montón de miedos que sólo desaparecerá si pronuncia su Fiat y se abandona al Amor de su Creador.

Una sonrisa que acoge y abraza; una mirada que sólo verá la Verdad si pronuncia su Fiat aunque no le sea revelado el eterno misterio de su Creador.

Una criatura diminuta e insignificante; una obra maestra que protege, cuida, transforma y por la que muere su Creador. Y vuelve a la Vida. Y la elige para quedarse a vivir.