Tentaciones
Tú no necesitas mis ideas, mis maneras, mi imaginación. No necesitas mis propuestas, ni mis inventos, ni mis manías. No te hace falta que te diga qué, ni cuándo, ni cómo, ni que vaya por delante. Delante ya estás tú.
Tú sólo necesitas de mí que te deje
ser y estar tan pleno como eres, que no mida, ni compare, que ore más y suponga
menos, que pregunte y no me ahogue.
No te hacen falta mis desenlaces, ni mis
ansiedades, ni mi impaciencia, ni mi azogue. Tampoco necesitas que me estruje
los sesos intentando adivinar cuál será la opinión ajena, ni que me esconda en
mi pequeñez abarcando tantos miedos.
Para nada te sirven mis deseos, ni mis apegos,
ni mis ideales. Y sin embargo los quieres, todos. Donde yo me hago más inútil,
tú te haces más fuerte.
Tú sólo necesitas mi confianza y mi hágase.