Transfiguración
Gracias por el don que me vacía, por los caminos que me alejan del mal y por las sendas que me acercan a Ti.
Gracias por las lágrimas que
limpian, por las conversaciones que sanan, por los abrazos que restauran mi
casa en ruinas.
Gracias por devolverme a la Vida
cada vez que algo muere y se hace poso dentro de mí; por insistir desde el Amor
en madurarme, por no darme por perdida, por permanecer aquí.
Gracias por el faro que me ubica,
por las olas que me mecen, por la barca que me inspira. Por el dolor que
humaniza mis sentidos, por la tempestad calmada y por venir en suave brisa.
Gracias por la angustia y la
tristeza, por el sentido que tienen cuando les ponemos orden; por la ternura y
los silencios donde te encuentro y donde habitan tantos rostros, tanta
historia, tantos nombres.
Gracias por dedicarme tu último
aliento, por aguantar para mí, por cada detalle y cada concierto. Por el
constante ir y venir de fantasmas y monstruos, de dudas y miedos.
Gracias por los amigos y la
familia, por los pastores y la Palabra, por ser Tú todo eso. Por no perderme de
vista, por hospedarte en mi miseria y acogerla como un tesoro bueno para Tus
Misterios.
Gracias por hacerme capaz, por
hacer todo nuevo, por el corazón de carne; por las piedras en el camino con las
que construyo un hogar para quien no tiene a nadie.
Gracias por la llave y el Pan,
por la mesa rebosante, por la llamada y la espera paciente; por amar mi amor
tal cuál es y darle alas para que vuele solo pero no sin Alguien .
Gracias por elegirme, por limitar
mis cosas para anteponer las tuyas; por darme Lo Mejor cuando busco lo bueno y
por no darme todo lo que quiero.
Gracias por entenderme, por
perdonarme, por lo incondicional; por el legado de antenas abiertas, de
imitarte libre, de autenticidad.
Gracias por poner en mi corazón
todos tus preceptos, tus leyes, los mandamientos para acompañar; porque tu
Nombre siempre es mi esperanza y porque ya no quiero nada que no sea Tu
Voluntad: AMAR.